Sammy Sosa otra vez llena de emoción a los fanáticos del Wrigley Field; 21 años después

Santo Domingo.- Los fanáticos del Wrigley Field, de Chicago, volvieron a llenarse de emoción en una noche que recordó la alegría de cada jonrón que disparó el legendario toletero dominicano Sammy Sosa, 21 años atrás.

La casa volvió a ovacionarlo; y no era para menos: ha sido la primera presentación pública en el estadio de los Cachorros, desde aquel día en que su equipo decidió cambiarlo en el 2005, hecho que se convirtió en toda una polémica entonces.

Pero este viernes, los fanáticos de Chicago y el Wrigley Field regresaron a la hazaña de “los jonrones”, y volvieron a aplaudirle y mostrarle su respeto. Sammy es uno de sus ídolos y hoy quedó demostrado para que no haya dudas.

El reencuentro con el jugador de antaño ya no podía esperar más; y se hizo realidad durante un evento especial organizado por la franquicia para celebrar su legado.

“El Sammy” como muchos le llamaban entonces, apareció en una pantalla gigante, elegantemente vestido y saludando con los mismos besos de hace 21 años a los fanáticos que le recibieron de pie en todo el estadio.

Los aplausos se confundieron con los gritos de su nombre y las innumerables pancartas diseminadas en todo el Wrigley Field donde quedó bautizado como una de las figuras más icónicas de la historia de los Cubs y de la Major League Baseball (MLB).

Sosa jugó 13 temporadas con los Cubs, convirtiéndose así en la imagen de la franquicia. Llega a Chicago tras ser cambiado desde los White Sox de la ciudad en marzo de 1992.

El dominicano fue siete veces All Star y conectó 545 jonrones en 1811 juegos con los Cubs y en el 1998, impuso un récord de franquicia con 66, al ser nombrado Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.

El toletero ahora cuenta con 56 años. Jugó su último partido con los Cubs en el Wrigley el 2 de octubre de 2004, cuando conectó un jonrón y dos hits en la derrota por 8-6 ante Atlanta.

Durante sus años con los Cubs, Sosa pareció aumentar drásticamente su masa muscular y fue una figura destacada en una generación de figuras importantes del béisbol vinculadas al consumo de sustancias para mejorar el rendimiento.

Fue uno de los protagonistas principales en la explosiva ofensiva de finales de los 90, en especial por su inolvidable carrera de cuadrangulares junto a Mark McGwire en 1998. A pesar de su salida conflictiva del equipo y de su ausencia prolongada en actos oficiales, la ovación del público confirmó que el cariño de la afición sigue intacto.

La organización de los Cubs había evitado durante años reabrir formalmente las puertas a Sosa, debido a controversias vinculadas al uso de sustancias prohibidas y la abrupta forma en que terminó su etapa en el club. Sin embargo, el reencuentro sugiere una posible reconciliación entre el ídolo y la institución.

Fuentes cercanas al equipo indicaron que este podría ser el primer paso para retomar una relación más estrecha entre Sammy Sosa y la franquicia, algo que muchos fanáticos han pedido durante años. Por ahora, el momento vivido en el Wrigley Field fue puro: emoción, nostalgia y un reconocimiento que, para muchos, ya estaba pendiente. Sammy Sosa regresó al lugar donde se convirtió en leyenda. Y Chicago se lo hizo saber a lo grande.

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